Escribas y fariseos

Consideré interesante analizar éste tema en estos tiempos de pandemia, porque disponemos más tiempo para compartir en el hogar, en familia. Es una oportunidad para revisarnos más como seres humanos y para mirar estos tiempos con detenimiento, con sabiduría, para reflexionar en cualquier lugar donde podamos estar hoy. Asimismo, para buscar más la guía y la sabiduría de Dios, un Dios que nos ama, y quiere estar presente en nuestras vidas.

Así que, en las sagradas escrituras, vamos a poder ver las causas de la confrontación humana, desde su origen. La rebeldía de la humanidad desde el principio de la creación. Y lo que no debemos imitar si buscamos crecer como seres humanos. También sirve para conocer más el amor del Padre y del Hijo y para entender mejor su mensaje para la humanidad.

Para conocer más sobre el tema que abordamos, primeramente, es necesario aclarar donde se hallan los escribas y fariseos mencionados desde tiempos antiguos. Y cómo se distinguen en las sagradas escrituras. Los escribas aparecen en el siglo IV en la cultura egipcia. Los fariseos nacen en el período de la cautividad babilónica. (587 a. C. -536 a. C.).

Definición de la palabra escriba: En tiempos antiguos de Egipto, se encargaban de escribir, clasificar, contabilizar y copiar, utilizando varios tipos de escritura. Su labor era muy amplia e importante, los llamaban maestros. Los escribas recopilaban datos en papiros, jeroglíficos u ostracas.  Llevaban el control de las leyes, asuntos de impuestos, arquitectura y cálculos. Gozaban del reconocimiento especial del faraón. Se les consideraban hombres cultos. Instruidos intelectualmente. Su labor se volvió imprescindible. Se ocupaban de la escritura de documentos importantes.

Definición de la palabra fariseo: persona que es hipócrita y finge una moral, sentimientos o creencias religiosas que no tiene. La palabra es de origen hebreo.

 “Los fariseos fueron un grupo o movimiento político social y religioso, así como una escuela de pensamiento judía en la Tierra de Israel durante el período del Segundo Templo”.

Se relacionan con los orígenes del cristianismo, por sus conflictos con Juan el Bautista y con Jesús de Nazaret.  Uno de los apóstoles de Jesucristo fue Saulo de Tarso, fariseo, y a él se le atribuyen muchas historias antes de su conversión. También se le conocía como Pablo de Tarso. Nacido en Tarso de Cilicia y judío de la dispersión, llegó a ser un fariseo celoso, bien preparado y oponente acérrimo del cristianismo. Cabe agregar, además, fue uno de los que más perseguía a los cristianos. Saulo en su viaje a Damasco para apresar a los cristianos, tuvo una visión de Jesús resucitado y se convirtió a la nueva fe. (Hechos 9:1-19). Su nombre es Saulo de acuerdo con su nombre hebreo, y Pablo, según el nombre griego y romano.

Los fariseos: “Eran hombres dedicados a los negocios y a las relaciones sociales entre la población”.

El término fariseos, significa separados.

Los fariseos conocían las leyes y se encargaban de instruir como maestros. Y se ocupaban de los negocios de la nación. Se ligaban a la religión y sus doctrinas. Se esforzaban por cumplir la ley de Moisés.

En la Biblia comparan a los fariseos como una levadura leudada. Y se mostraban ante la gente como seres superiores (Lucas 18:11). También, a los fariseos los clasificaban como un ejemplo nocivo. (Lucas 12:1). No practicaban la misericordia, y condenaban a otras personas sin piedad. Se ocupaban más de lo externo de las personas, de las apariencias. Y así juzgaban.

Jesús les decía que estaban llenos de hipocresía y de maldad. Y hasta los comparaba con los sepulcros blanqueados. Los fariseos odiaban a Jesús, porque les dijo que ellos eran pecadores y que Dios los castigaría si no se arrepentían. Jesús los conocía, y sabía que no tenían el amor de Dios en sus corazones. Los fariseos estaban llenos de vanagloria. Eran muy arrogantes, creyendo que Dios andaba a su lado. (Mateo 23: 1-33). Y creían ser moralmente superiores ante otros.

Jesús, el Hijo de Dios, hablaba con autoridad a los fariseos y escribas. Y les decía con claridad lo que pensaba de ellos. Y les hablaba de la condenación de sus almas, sino se arrepentían de sus pecados. Jesús de Nazaret, como mediador del hombre ante Dios, hablaba siempre con la verdad.

Ahora bien, si comparamos las conductas humanas de aquellos tiempos, y de la similitud de aquellos escribas y fariseos con las características del comportamiento humano actual. Hallaríamos diversidad de ejemplos.

Lo importante de recordar cómo eran los escribas y fariseos mencionados en las sagradas escrituras, es para que revisemos en nosotros mismos lo que no debemos repetir o seguir como modelo humano. Porque muchos escribas semejantes hay, que con sus escritos alejan de la verdad a la humanidad. Y muchos intérpretes de las leyes hay, que amoldan leyes a su conveniencia, en estos tiempos.

También, muchos fariseos e hipócritas hay, que son muy estrictos con leyes, ritos y costumbres, hasta podrían ser muy críticos para juzgar y condenar, así como en el pasado lo declararon los fariseos ante el Hijo de Dios.

No podemos ser semejantes a los escribas y fariseos de los tiempos antiguos, que desafiaban al Dios verdadero, y a su Hijo Jesucristo. Algunos escribas y fariseos con sus leyes y juicios alejados de la verdad, condenaban y juzgaban a seres inocentes.

Vamos a citar una escritura bíblica, que extiende parte de los hechos y cómo juzgaban sin el conocimiento de la verdad.

_Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Y era sábado cuando Jesús había hecho el lodo y le había abierto los ojos. Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. Él les dijo:

_Me puso lodo sobre los ojos, me lavé y veo.

Entonces algunos fariseos decían:

_Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el sábado.

Otros decían:

_¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales?

Y había división entre ellos. Entonces le preguntaron otra vez al ciego:

_¿Qué dices tú del que te abrió los ojos?

Él contestó:

_Que es profeta.

Pero los judíos no creyeron que él había sido ciego y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, y les preguntaron, diciendo:

_¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?

Sus padres respondieron y les dijeron:

_Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos, o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo.

Esto dijeron los padres porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesaba que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga.  Por eso dijeron sus padres: “Edad tiene, preguntadle a él.”

Llamaron nuevamente al hombre que había sido ciego, y le dijeron:

_¡Da gloria a Dios! Nosotros sabemos que ese hombre es pecador.

Entonces él respondió y dijo:

_Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo sido ciego, ahora veo. (Juan 9:13-25).

Es un hecho establecido que, la enseñanza de nuestro Dios no se halla separado del amor a su creación. Y tenemos tanto que aprender de su palabra, permitiendo de esta manera enmendar, corregir, rectificar, crecer, y buscar un equilibrio espiritual más firme. Y no seguir lo que puede ser perjudicial en sus vidas, ni ser imitadores de los enemigos de lo bueno. Es necesario, que en todo momento sean confortados por el amor de Dios. Y que reciban el conocimiento de la verdad.

Recordemos las palabras de Jesús:

_Y conocerán la verdad y la verdad, los hará libres. (Juan 8:31).

Nos leemos pronto. Dios les bendiga.

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