La paz y la unión de los pueblos

Los pueblos unidos por la paz son una fuerza motivadora, que genera grandes cambios para la comunidad.

Queridos lectores aquí estamos nuevamente para llevarles un tema sobre las relaciones humanas, y lo que queremos destacar en esta nueva entrega a ustedes, es la importancia que redunda a favor de los derechos humanos de los pueblos cuando viven en paz dentro de sus espacios de convivencia.

Es necesario insistir en la paz mundial, en sus términos y en sus convenios, porque definitivamente la paz y la unión de los pueblos es lo que puede ayudar en gran medida a tener una mejor convivencia con su entorno.

En todo caso la paz para los pueblos simboliza la estabilidad necesaria que puede crear las condiciones ideales de confianza y de paz, que sirve de intercambio humano, y que permite poder avanzar y desarrollarse de forma individual o colectiva.

Para buscar la paz, necesariamente debemos evitar la guerra. Y los pueblos se unen para los acuerdos de paz entre las naciones, pudiendo mediar los conflictos que surjan de la mejor forma posible.

Actualmente enfrentamos una realidad, donde estamos rodeados de conflictos sobreentendidos para los pueblos. Paralelamente esas guerras llevan a una situación donde la humanidad no quiere en sus territorios los conflictos y las guerras que le causan sufrimiento y retroceso en sus planes de vida.

Los conflictos y las guerras en unos países se pueden clasificar como guerras de provocaciones. Porque los creadores de los conflictos subyacen en sus fuerzas para estar en la búsqueda de nuevas regiones donde pretenden colocar sus banderas teñidas de sangre, y de múltiples guerras en contra de los pueblos.

La agresión multiforme puede estar impulsada por algunos sectores políticos, financieros, industriales, religiosos, entre otros. Y algunas veces esas mismas guerras son creadas por unos representantes de países “colonialistas” que arrastran un largo recorrido de intervenciones y de guerras contra los pueblos.

Al presente se pueden ver a esos conquistadores territoriales destacando sus operaciones con antiguas y nuevas estrategias. Y siguen registrando un historial imperialista con sus conflictos y guerras dondequiera. Incitando la provocación entre los pueblos, porque exponen parte de sus planes ante el mundo. Dado que son amadores de los conflictos y vienen en detrimento de nuestros derechos fundamentales.

Es evidente que siguen muy activos con sus nuevas concepciones de guerras para los países. Esto es algo que se observa en estos tiempos con frecuencia. Y la verdad es que los investigadores de esos hechos, siguen argumentando que muchos de los conflictos y guerras son creados para los pueblos que buscan ocupar. Y advierten que existen grupos desestabilizadores, que pueden desatar una guerra mundial en corto tiempo. Esto podría suceder si los pueblos no se unen y alzan sus voces para rechazar esas cruentas guerras que han sido manipuladas por estos grupos.

No sé cómo se librará la Tercera Guerra Mundial, pero puedo decir lo que utilizarán en la Cuarta: palos y piedras. Albert Einstein.

Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: La paz. Albert Einstein.

Para comprenderlo mejor, se entiende que una guerra es una situación no deseada por la mayoría de los pobladores de una nación, porque lo demuestran con la importancia de rechazar esas guerras armadas contra los pueblos. Los pueblos más bien lo que buscan tener es una vida fructífera y en paz, y con la visión de poder crear su propio bienestar. Con planes de vida que les permita un crecimiento y desarrollo con un claro objetivo de lo que es necesario para su bien común.

La paz es un bien colectivo convenido entre los gobiernos y las naciones. Y es un claro objetivo de los pueblos en los distintos acuerdos internacionales para crear bienestar.

La confrontación en lo externo o interno, puede resultar un conflicto mayor si no se logra una mediación entre las partes. Se pueden aplicar los mecanismos endógenos o exógenos.

  • Mecanismos Endógenos. Se componen de la confrontación, negociación y acomodación.
  • Mecanismos Exógenos. Se compone de justicia, mediación y arbitraje.

Los conflictos pueden estar sujetos a mecanismos endógenos y exógenos, con el propósito de alcanzar un acuerdo entre las partes. Pero depende si esos acuerdos no están viciados de intereses foráneos que perjudican cada situación donde se podría conciliar la paz.

En diferentes fases los acuerdos pueden mediarse para concretar la buena voluntad de lograr la paz.

Lo deseado es intentar hallar que hombres y mujeres, estén trabajando para crear su propio bienestar, en pro de ver la construcción y el crecimiento de su propio país, y en otro país si ese es el caso individual de cada persona. Pero podemos estar seguros de que la humanidad busca más la paz que la guerra, estén donde estén.

Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes. _ Isaac Newton.

Hay distintas circunstancias con las cuales los pueblos deben lidiar. Y resulta vana su lucha cuando tienen a un gobernante sumiso ante potencias extranjeras que buscan apoderarse de sus territorios y de sus riquezas, y hasta del futuro de esa nación.

Es muy interesante observar cuando un gobernante defiende con definición absoluta lo que es bueno para su pueblo, y defiende lo que es verdaderamente importante para preservar la estabilidad y la paz para su nación. Estos buenos líderes podrán ver a las multitudes apoyando su gestión de gobierno.

Los sonidos de las guerras se escuchan desde tiempos antiguos, esto no es nada oculto, ni difícil de comprender en cada tiempo de la humanidad. Lo que los pueblos pueden hacer es oponerse a que esos sonidos que distorsionen la paz entre los pueblos no se conviertan en un concierto de guerras sin fin.

En nuestros días, los instigadores de las guerras pretenden imponerlas en varios países. En su conjunto, algunas veces fracasan en sus intentos contra los pueblos y sus gobernantes, cuando los pueblos están unidos para defender la paz para su nación, y logran resistir a sus pretensiones.

La buena humanidad siempre aboga por la paz y la unión entre los pueblos del mundo. Estos son referentes humanos que apoyamos cuando amamos la paz. Sean nuestras voces elevadas en unión y armonía por la paz del mundo.

La oportunidad de practicar la hermandad se presenta cada vez que encuentras a un ser humano. _J. Giman.

Cada gobierno en la tierra tiene sus propias políticas, con leyes en concordancia con las políticas universales dentro del ordenamiento jurídico, principalmente para favorecer los derechos humanos y los acuerdos de paz.

Y cuando una nación de forma permanente mantiene una actitud conspirativa y de agresión contra los pueblos, claramente lo que busca es diseñar las guerras para incomodar a otras naciones, causar daño a sus economías, robar sus recursos y sus bienes. Con la pretensión de apoderarse de sus territorios, para acumular riquezas mal habidas por medio de guerras de dominio y control.

Debemos se precavidos y muy conscientes de los modelos que elegimos para seguir, para evitar aquellos que representen lo contrario a la paz, porque es garantía de que no seguirán o se apegaran a los convenios de paz y buenos propósitos que aseguren las condiciones de un futuro de armonía y respeto entre los pueblos del mundo

Los derechos humanos son derechos irrenunciables donde los pueblos deben ser amparados en principio por el estado donde residen, y considerando que sean garantizados en cada país. Su respeto y garantía son obligatorios.

Los buenos líderes deben tener la cultura de la paz y del entendimiento que no restringe los acuerdos que deben existir entre las naciones y los pueblos.

Si no estamos en paz con nosotros mismos, no podemos guiar a otros en la búsqueda de la paz.  _Confucio.

Dios y la paz para las naciones

Es posible lograr la paz para las naciones y los pueblos, y considerar que tenemos siempre a un Dios que desea la paz para todos. Que ama a su creación y no quiere verla destruida por las guerras entre las naciones.

Es de entendimiento general que somos más los que queremos la paz para los pueblos. Somos más los que queremos que la humanidad no se destruya a sí misma. Busquemos siempre la paz.

          Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. (Mateo 5:9).

Hay que buscar las diferencias entre los planes de Dios para la humanidad. Y de los planes de la humanidad para la humanidad cuando Dios no está presente en sus caminos. Pues bien, hay una lectura bíblica que nos muestra con sabiduría, su enseñanza:

Déjenlos, son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guía al ciego, ambos caerán en el hoyo. (Mateo 15:14).

Así lo vemos en el sentido bíblico, y hasta con el ejemplo común puede verse con frecuencia entre nosotros mismos como humanidad. Actualmente la humanidad anda dentro de sus propias leyes hechas por el hombre para el hombre. También hay pueblos que adoran a falsos dioses convirtiéndose en guías de ciegos, y van cayendo en los hoyos de su propia destrucción, porque se alejaron del Dios verdadero y eterno.

Con esto queremos decir lo siguiente: No podemos definir que todas las leyes hechas por el hombre sean el núcleo del mal, no es así. Porque algunas leyes pueden ayudar al entendimiento buscando la equidad y la justicia, y hasta pueden lograr el respeto entre los seres humanos.

Pero vigilando que esas mismas leyes no sean violadas por sus hacedores, por sus jueces, sus representantes de la ley. Deseando que sean verdaderos administradores de las leyes y la justicia, con honestidad, eficiencia, y equilibrio en la aplicación de la ley.

Debemos entender que la verdadera esencia de los seres humanos es vivir en amor, en armonía y en paz. Y buscar la paz en la mejor forma posible que hará de los pueblos, pueblos felices y realizados en sus buenos propósitos para crecer.

Los pueblos pueden surgir y estar listos para trabajar en su propio desarrollo y prosperidad, porque poseen un desarrollo humano innato. Pero es propicio un ambiente de paz que redunde en ese buen propósito para que los pueblos puedan avanzar.

Mientras que un espacio lleno de conflictos para los pueblos, priva su propio desarrollo humano, porque convierte su medio ambiente en un ambiente hostil, injusto, cubierto de guerras. Definitivamente, esto no es lo que los pueblos desean para poder avanzar en sus metas y planes de vida.

Nosotros como humanidad fuimos creados amorosamente con inteligencia y sabiduría desde el principio, y hemos de considerar las vivencias de frustración a las que son sometidos los pueblos que han sido azotados por las guerras injustas. Y son invadidos por los que pretenden dominarlos bajo sus propias leyes, apetencias y maldades.

          Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas que hunden a los hombres en destrucción y perdición. (1 Timoteo 6:9).

Hay pueblos que no los dejan vivir en paz en sus propios territorios, y convierte a sus pobladores en seres inseguros, débiles e infelices. Y los obligan al éxodo. Mientras que los seres humanos se sienten más realizados, cuando son más prósperos y más felices; más capaces en llevar las relaciones interpersonales, siendo más sociables, más humanos, cuando su medio ambiente les produce paz y armonía en su entorno. Y les garantiza las posibilidades de crecer y desarrollarse como individuos seguros y equilibrados, dispuestos a trabajar por su propio bienestar.

          Aplica tu corazón a la enseñanza y tus oídos a las razones sabias. (Proverbios 23:12).

El crecimiento humano está incompleto, cuando la humanidad solo trabaja para producir las riquezas materiales de este mundo, olvidando su naturaleza espiritual, que es el principio de su ser.

          Y lo he llenado del espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, ciencia y en todo arte, para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, para labrar piedras y engastarlas, tallar madera y trabajar en toda clase de labor. (Éxodo 31:3-5).

Nuestro ser espiritual, es el que tenemos desde que nacimos, y fue dado amorosamente por un Dios de amor y de paz. Necesario es alimentar y enriquecer nuestro ser espiritual cada día para nuestro bien y para nuestro prójimo. Y buscar en sabiduría y en inteligencia al rector que nos ayude a robustecer y enriquecer nuestro espíritu.

No dejemos de alimentar nuestra espiritualidad, que es la verdadera riqueza que perdura en el tiempo y no fenece, porque fue creado por un Dios que nos ama y vive eternamente.

Dios nos conduzca con su palabra, su enseñanza, su amor, su sabiduría, por los caminos que la humanidad bien merece para su salvación y su paz. Cuidando amorosamente nuestro espíritu.

El Señor te bendiga y te guarde; el Señor te mire con agrado y te extienda su amor; el Señor te muestre su favor y te conceda paz. (Números 6:24-26).

La paz les dejo, mi paz les doy; no la doy como el mundo la da. No se turbe su corazón ni tenga miedo. (Juan 14: 27).

Sobre todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en sus corazones, a la que fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos. (Colosenses 3:14-15).

Anden con la preeminencia del amor presente, el amor que es la fuerza universal que puede transformar corazones. Caminemos con la paz y serenidad tomadas de las manos, seguros que Dios va a ir acompañándonos con pasos firmes, iluminados con su luz y su amor.

Nos vemos pronto, hasta la próxima.

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