La humanidad hoy azotada por una pandemia mundial, un coronavirus llamado Covid-19, que hace estragos y deja dolor y muerte a su paso por el mundo. De acuerdo a lo que conocemos hoy, el inicio de la pandemia fue en China, en una ciudad llamada Wuham, el virus salió de los límites de Wuham y se esparció por el resto del país, a través de los aeropuertos de vuelos internacionales y nacionales se multiplicó en la población china y en la población foránea, abarcando a otros países. Lamentablemente las muertes en China y en otros países se multiplicaron tan rápido que fue inevitable la expansión del coronavirus en el mundo. Hoy casi el 100% de los países están afectados por el letal Coronavirus.
La OMS declaró esta pandemia como una alerta mundial de salud y cada país tomó sus medidas de prevención y control, pero algunos gobernantes insensibles a la salud de su población no tomaron las medidas sanitarias necesarias para el control del coronavirus a tiempo, no consideraron la pandemia como un asunto urgente de estado para controlar y evitar el contagio en sus pobladores. Está claro que no tomaron en serio la alerta y hasta les causó total indiferencia. Esa actitud irresponsable de algunos gobernantes y de sus instituciones sanitarias causaron muertes masivas. El Covid-19 es de fácil contagio y de efectos letales para el humano. La irresponsabilidad tuvo sus consecuencias y se propagó rápidamente el coronavirus en muchos países.
Lamentablemente, se han perdido muchas vidas por el Covid-19, muertes que se hubiesen podido evitar tomando medidas a tiempo, evitando su letal propagación. Hoy hay muchos contagiados, millones. Son tiempos difíciles, la humanidad está azotada por una terrible pandemia y va a estar en alerta por un largo período de tiempo, por no saber hasta cuándo durará el recorrido del Covid-19, por desconocer cuanto tiempo seguirá propagándose.
Pero hay algo fundamental que nos ayudará a combatir esta pandemia mundial. Primeramente es evitar el contagio, la propagación del virus; cumplir las normas de aseo individual y de los espacios donde residimos para la prevención. Nuestro compromiso de cumplir la cuarentena con el aislamiento social, es necesario. Al salir de nuestras residencias, usar una mascarilla y tomar en cuenta la importancia de la higiene de manos.
Son normas tan sencillas de cumplir que no se concibe la renuencia con estas medidas preventivas. Es usar el razonamiento en todo sentido y es por salud de todos los pueblos del mundo.
Lo que más debemos tener en cuenta es la solidaridad. Hoy el mundo tiene una gran oportunidad de entenderlo como una lección de vida, un aprendizaje dentro de la emergencia sanitaria mundial. Es un deber humanista ver las distintas formas de solidaridad, de sentirnos unidos, solidarios para combatir la pandemia entre los gobiernos y sus pueblos. Es absurdo que en estos tiempos los seres humanos nos ataquemos y nos miremos como enemigos, adversarios, y que obstaculicemos o cerremos las ayudas que hay que ofrecer en casos de una pandemia mundial, entre los países. La humanidad toda está en el deber humano de ayudarse mutuamente, de ser solidarios unos con otros. Es mirarnos y sentirnos verdaderamente humanos, ser más sensibles ante las crisis humanitarias. Sentirnos un pueblo humano universal, unidos para combatir esta pandemia tan letal.
Los seres humanos no podemos ver estos tiempos como un arma letal para aplastar al enemigo. Por ejemplo, no puede un gobernante caprichoso, e insensible a las necesidades humanas, continuar con sus maniobras y las estratagemas de guerras para atacar en tiempos de crisis humanitaria a otros países. Esto es totalmente violatorio a las leyes internacionales y por sobre todas las cosas, es la falta de respeto por la vida humana. Sin duda alguna es la falta de humanidad de un gobernante o de aquellos que le acompañan en esos oscuros propósitos, porque ven la crisis como un tiempo para causar más daño al otro, solo por sus apetencias de dominio y de poder mundial. Y lo hemos visto, tristemente, en estos tiempos.
Los gobernantes deben revisar y resarcir el daño que cometen contra su prójimo, atender a sus pobladores en tiempos de crisis humanitaria, en tiempos de enfermedad y de pandemia, darle importancia a la vida, a la salud de su propio pueblo, respetar los convenios internacionales. Promover la vida y la justicia verdadera, con el propósito de ayudar al planeta y a toda la humanidad.
Es tiempo de reflexionar, todos tenemos la oportunidad de rectificar, de ser más humanos y menos egoístas. Busquemos la paz, la solidaridad, el amor, el entendimiento, y el respeto por la vida humana.
Ayudémonos unos a otros, como hijos e hijas de un Dios de paz, un Dios creador, grande y maravilloso, bondadoso, amoroso, justo y que ama la vida.
Dios nos conduzca con sabiduría y nos ayude a revisar nuestras vidas y nuestras acciones.
Nos leemos pronto. Dios les bendiga.













