Aunque el mundo esté convulsionado a tu alrededor, no dejes de buscar la paz dentro de ti. Porque si hay paz interior, podrás visualizar mejor las cosas que te rodean, con equilibrio y sabiduría.
La cultura de la paz, se cultiva en cada sociedad humana, es un valor humano insustituible, porque donde hay paz, hay equilibrio y ese estado de paz interior, se refleja en tu vida, de formas distintas. Siempre para crear bienestar.
Cuando estás en paz, la serenidad está a tu lado acompañándote. La paz y la serenidad, van de la mano para sopesar las cosas y para equilibrarlas mejor.
Cuando te encuentras en un espacio de paz, esto se refleja en tu entorno. También, puede influir en el hogar, estudios, trabajo, comunidad, etc.
Ahora, bien, para crear ese ambiente sano y sereno, debes entrar a un estado de relajación ideal, controlado por ti mismo, donde tu ser interior, será beneficiado, teniendo contigo una mejor calidad de vida.
Siempre, será la paz un bien humano y parte de ese equilibrio individual, se trabaja desde adentro de cada ser. Cuando una persona quiere paz, primero, tiene que aprender a construirla en su propia vida, porque no podemos exigir paz, equilibrio, sin tener que hacer ningún esfuerzo individual.
La persona que lleva consigo un estado que trae tranquilidad, felicidad, armonía, donde se encuentre, será un generador de bienestar ideal, para cualquier espacio.
Una investigadora de la felicidad en la universidad de California en Riverside, Sonja Lyubomirsky, dice que: un 10 % ciento extra de la diferencia de felicidad depende de circunstancias de la vida y factores ambientales que pueden cambiar a diario.
El estudio de la felicidad__ha descubierto que las personas tienden a ser más felices, cuando perciben los sucesos de manera más positiva.
Si restamos nuestro cociente de felicidad heredado y las circunstancias de la vida, resulta que un 40% de nuestras diferencias individuales corresponden a nuestra esfera de influencia personal. Haríamos bien en concentrarnos en ese 40%, dice Lyubomirsky. “Cambiar nuestras actividades intencionales puede proporcionar un aumento potencial de la felicidad tan grande_y probablemente mucho más grande_como cambiar las circunstancias en las que nos encontramos”, afirma.
Lo contrario de ese estado ideal, es lo que afecta la salud en general, y de forma negativa, es un escenario de discrepancias y conflictos, enfrentamientos entre unos y otros, convirtiendo cualquier espacio, en una guerra sin tregua que al final, solo les va a generar enfermedades, frustraciones, querellas, venganzas. Y malos recuerdos.
Debemos es construir los caminos para la paz, el diálogo, el entendimiento. Que logren frenar los conflictos y las guerras, para convertir ese espacio, en un espacio ideal para la paz y la convivencia humana.
Trabajar en función de lograr alcanzar un estado óptimo de salud, tiene mucho que ver, con la armonía de nuestros sentidos, porque se corrige el buen uso de los sentidos, porque aprendemos a controlar mejor las cosas.
Encontrar la paz interior, te aleja del estrés extremo. La ausencia del estrés, evita la aparición de múltiples enfermedades.
El cuerpo, el alma, el espíritu.
En psicología enseñan que el factor que influye sobre el modo de ser del individuo (temperamento) es su constitución corporal. El temperamento (con el que se nace) viene modificado por la influencia de las condiciones ambientales (profesión, educación, etc.), condicionando la aparición del carácter. El temperamento está en relación con lo fisiológico, y el carácter, en cambio, con lo psicológico.
Instintos
Instinto es la tendencia, o propensión, que determina la práctica de acciones, generalmente útiles o benéficas para el individuo, sin ejercicio de la razón.
Afectividad
Los sentimientos, o afectos, son las impresiones agradables o desagradables que cotidianamente caracterizan nuestra vida psíquica.
Emoción
Es un sentimiento que alcanza una extraordinaria intensidad.
Estado de ánimo
Es el grado afectivo que predomina en una persona de una manera constante (tristeza, alegría).
Fuente: Enciclopedia de Salud. J. Bierge.
En las relaciones humanas, si eres un ser humano que irradia felicidad, eso refleja una energía positiva a tu alrededor, también podemos ver que una persona optimista se distingue de inmediato de una persona pesimista. Es como comparar un oasis con un desierto o comparar a un árbol que da buenos frutos, con otro que está seco y sin frutos.
El vínculo perfecto, es el amor
El secreto de la felicidad, es un estado de retroalimentación. Esta actitud se puede ver en una pareja equilibrada, estable, y feliz.
La retroalimentación del amor en una pareja es fundamental. Cuando observamos a una pareja que irradia felicidad de estar juntos, allí podemos ver una sana retroalimentación. Un estado de amor compartido, para sentirse felices, uno al lado del otro, y por largo tiempo.
Un hogar en donde existe un espacio de paz, amor y respeto, los vínculos familiares son importantes y se puede percibir esto en cada uno de sus miembros, padre, madre, hijos, hermanos.
George Vaillant, director del Estudio Grant. Universidad Harvard. Dijo: La esperanza, fe, amor, admiración, gratitud…no pueden experimentarlas si no tienes vínculos. Y dijo que, recibir amor en la infancia anuncia felicidad en la edad adulta. Y que uno de los factores predictivos de felicidad en la vejez es tener un buen matrimonio. “El secreto de la felicidad es dar y aceptar amor”. Y dijo: si tú no naciste en el seno de una familia amorosa, puedes formar una “familia” como tal. “Tener familiares no es tan importante; lo que importa es poseer la capacidad de establecer y aceptar conexiones”, añade Vaillant. “Dar y aceptar amor tiene que ser una calle de dos vías.”
Comunidad
“La comunidad que construyes alrededor de ti __sobre todo tus amigos__ puede ayudar a aumentar tu felicidad. Sin embargo, no basta con rodearte; para obtener verdadera alegría de la amistad, debes confiar en otros y ser confiable.
Las personas más felices tienen vínculos estrechos: al menos algunos amigos con los que realmente pueden contar, afirma Ed Diener, profesor de psicología en la Universidad de Illinois y destacado investigador en el campo de la psicología positiva. En su opinión, las amistades significativas deben ser recíprocas: “Sé una persona en quien los demás pueden confiar. Los estudios muestran que las personas más felices tienden a pensar en otras, no sólo en sí mismas”.
La solidaridad, también es un vínculo de retroalimentación humana. Las amistades, pueden escogerlas, pero los parientes no. Estas forman parte de la vida de todos los seres humanos. Lo ideal, es que sean armoniosas. Y la solidaridad, es un bien agregado a dichas relaciones humanas.
Una sana convivencia se basa en el amor y el respeto. También, una sana comunicación mantendrá unas buenas relaciones familiares, y de amistades, por siempre.
La retroalimentación más adecuada, es tener una relación de respeto con todos. Está probado que perduran más. Y lo más saludable, es evitar que los conflictos familiares, también los conflictos con las amistades, lleguen a un punto de acción de combate y de guerra frontal. Porque la mejor forma de conservar las buenas amistades, es evitando los enfrentamientos bélicos. Así como puede pasar con vecinos, compañeros de trabajo, de estudios, por una contienda.
En todo caso, las relaciones humanas, basadas en la reciprocidad, donde el respeto se mantiene, hará que resuelvan mejor los conflictos. En caso de que sea inevitable. Pero siempre el mejor camino es el diálogo y la paz. Sin duda alguna, esto hará que su vida sea más tranquila y equilibrada, pacífica y feliz.
Tratamos con conductas humanas radicalmente distintas, durante cada etapa de nuestras vidas. Y cuando nos rodeamos de gente solidaria, amorosa, honesta, optimista, feliz. Esas actitudes humanas, mejoran mucho las relaciones en nuestro entorno.
La humanidad es un diseño hecho a imagen y semejanza de un Padre creador amoroso. Un Dios de paz, de amor, de unión, de esperanza, de vida fructífera. Estamos dotados para crecer y desarrollarnos como personas inteligentes, durante toda la vida. Los genes saludables, aman la armonía del cuerpo. Y para enviarle un mensaje de amor a nuestra genética, y a nuestro amado Creador, debemos ser seres inteligentes y equilibrados. No alterar sus funciones elementales, por nuestra indisposición de ayudar nuestro estado mental, espiritual y físico.
Si ejercitas tu mente, tu cuerpo, tu espíritu, a vivir en paz, todo tu ser interior te lo va a agradecer siempre.

Nos leemos pronto. Dios les bendiga.













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